jueves, 6 de febrero de 2014

“El feto era inviable y se lavaron las manos”

De acuerdo con el relato de los hechos de "El País", una mujer embarazada de 20 semanas acude a urgencias del Hospital de la Paz de Madrid, donde es diagnosticada de rotura prematura de membranas y ausencia de líquido amniótico. En estas circunstancias, el feto es inviable y existe riesgo de infección grave para la madre, por lo que es ingresada y se le administra tratamiento antibiótico intravenoso. Ante esta situación, la mujer solicita que se le practique una interrupción voluntaria del embarazo (IVE), prestación sanitaria a la que tiene derecho. Los profesionales sanitarios deniegan la atención sanitaria solicitada porque el servicio de ginecología había decidido en bloque no practicar abortos. Le comunican que si quiere abortar debe gestionárselo ella. Le retiran el tratamiento intravenoso y le dan el alta.