jueves, 22 de enero de 2015

Ciutat morta

Una dotación de la Guardia Urbana de Barcelona acude a un edificio okupado propiedad del Ayuntamiento en el que se está haciendo una fiesta. Desde la azotea del edificio lanzan objetos contra los policías. Una maceta impacta en la nuca de uno de los agentes que cae de bruces golpeándose la frente y sufriendo heridas que le dejan lesiones irreversibles. Como es imposible identificar a quien lanzó la maceta y además podrían derivarse responsabilidades para el Ayuntamiento por ser propietario del inmueble, los policías, no se sabe si por propia iniciativa o cumpliendo órdenes superiores, deciden dar una versión de los hechos totalmente diferente, que es la siguiente: dicen que han sido atacados en la calle por un grupo numeroso de personas; uno de ellos ha lanzado una piedra que ha dado en la frente del policía herido, quien ha caído de espaldas y se ha golpeado la nuca contra el bordillo de la acera.

Poco después, los policías detienen a seis ciudadanos que pasaban por allí y que no tenían nada que ver con los hechos y acusan a uno de ellos de ser quien ha lanzado la piedra. Los conducen a la comisaría donde son torturados; no se les intenta arrancar una confesión. Después de las torturas son llevados al Hospital del Mar. Allí a uno de ellos el médico le dice que la fractura que tiene en la mano requiere intervención quirúrgica, pero acaba poniendo un yeso por indicación del policía.

En la sala de espera del hospital hay una ciudadana que espera que la atiendan porque se había caído de una bicicleta cuando iba en ella con un amigo. Aunque tampoco tienen nada que ver con los hechos, la policía también les detiene y les acusa falsamente de agredir a la dotación policial.

Policías de Barcelona, dos exalcaldes de Barcelona, el fiscal, la juez de instrucción, las forenses, tres jueces de la Audiencia Provincial de Barcelona y cinco del Tribunal Supremo concertaron un acuerdo para mantener una versión falsa de los hechos que permitiera, aun conociendo su inocencia, condenar a penas de prisión a unos ciudadanos que no habían hecho nada.

Esto, muy resumido, es lo que explica el documental “Ciutat morta”. Y un montón de gente se lo ha creído a pie juntillas.

Según parece, hoy en TV3 el equipo de “Ciutat morta” revelará un testimonio clave en el caso. Veremos.